Hoy he despertado pensando en la conciencia del cristal. En la vida del cristal y en los afectos del cristal.
Cuando vemos una piedra, todos la tratamos como a un ser sin vida. Eso se nos enseñó desde niños (una forma más de separarnos de la Pacha), y la tratamos como tal: va, viene, se usa, se tira. Hacemos con ella nuestra voluntad. Ni se nos ocurre verla como un ser con conciencia e intención. Tampoco vemos de esa manera a los vegetales ni a los animales, a pesar que estos gozan de movimiento propio. Ni vemos al Planeta como ser vivo, dador de vida.
Por qué lo hacemos? Porque no hemos despertado a la conexión espiritual con la VIDA. Y no importa qué tan evolucionados nos veamos o nos creamos.
Todas las piedras, pero especialmente los cristales, tienden sus lazos de afecto sobre los humanos. Algunos los reciben, aunque no siempre los entiendan. Y al recibirlos les abren las manos, los brazos y el corazón.
Cuando el cristal logra esa conexión, no quiere separarse del humano, y comienza a darse una gran interacción entre ambos, pues el humano tampoco quiere separarse del cristal. Y se da un tiempo de encuentro donde el humano va sanando su alma en contacto con las piedras, o, aunque no esté en contacto permanente, por la proximidad de la piedra.
Cuando uno compra determinada piedra es porque ella lo ha llamado, y el llamado es irresistible. Es como un enamoramiento a primera vista. Y vienen los momentos de admiración y contacto donde ambos se conocen y comienzan a establecer lazos que los unen. Yo siento gran necesidad de acariciarlas, y he observado a varias personas que hacen lo mismo.
A partir de allí todo es posible. Entre el cristal y yo se ha establecido un lazo de amor. Y nos pertenecemos mutuamente con un solo objetivo: ayudarnos mutuamente a sanar. Porque el cristal también debe sanar sus malas experiencias en manos de los mercaderes. O en manos de las personas que los poseyeron y maltrataron.
Cuando ese vinculo se hace fuerte, es indestructible. Ambos queremos seguir juntos. Nos hemos elegido, nos amamos, nos necesitamos. Si no podemos estar juntos, nos extrañamos, sufrimos. Yo siento a la piedra llamándome. Me estruja el corazón. Ella también debe sentir mi angustia.
Quien haya perdido una piedra muy querida entiende esto.
Cuando las piedras son robadas, “se ponen en contra” del que se las robó, y todas las cosas le empiezan a salir mal. Lo peor es que nadie mira a la piedra, ni siquiera es imaginable que trata de llamar la atención de esa manera, suplicando ser devuelta a su amor.
Todo se subsana cuando vuelve a casa.
Osvaldo varias veces me ha hablado de lo que sucede cuando una piedra “se te vuelve en contra” debido a los usos que le puedas dar desobedeciendo leyes estrictas de uso de energía.
Cuando me robaron el meteorito en Perú hice una ofrenda de desagravio a la Pacha, intentando aplacar la venganza de la piedra. Yo no quería que hiciera mal, pero Don Lucas fue claro: “ les va a hacer un daño terrible, pues el meteorito es como el rayo, solo va con elegidos. Cuando te alcanza el rayo serás sanador, o lector de coca, o maestro. Te han elegido desde el cielo. Si encuentras un meteorito, es lo mismo. Y si encuentras varios, la Pacha te ama” _Lo decía mientras leía las hojas de coca, y cuando vio una hermosa hoja con una pequeñita en el mismo tallo, una encima de la otra , con una sonrisa triunfal me dice “ Ves?, la Coca también te quiere, la hojita eres tú” Y allí me invitó a hacer una ceremonia a la Pacha en su casa, donde tiene un lugar sagrado al que me quería llevar. Y allá fuimos, y ese fue el tercer gran cambio en mi vida (El primero fue causado por la grave enfermedad de mi hijo menor cuando apenas pasaba el año y de la cual a él no le quedaron secuelas, el segundo fue conocer a Osvaldo).
Cuando presto cristales, deben volver. En general, quien los recibe escucha el pedido y me son devueltos, y cuando nos reencontramos es una fiesta muy particular.
Cuando la vuelta tarda, quien lo ha recibido en préstamo comienza a estar desajustado, se siente mal.. Puede perder todo o parte el bien que había logrado ayudado por el cristal.
Por que sucede esto?, porque la piedra me dice claramente, cuando la presto, que debe volver. Y el que la recibe, si la escucha, sabe cuando debe devolverla. Si yo la reclamo, es porque el cristal me llama, y entonces el hecho es mas grave, pues no hay comunicación entre la piedra y la persona a quien se la he prestado. Y así, la piedra no quiere seguir estando. Reclama volver, y yo lo convierto en palabras. Si la persona hace oídos sordos a ese reclamo, o lo perdió, debe entender que es responsable de lo que está generando, sea lo que sea.
Muy diferente es cuando, en una sanación, o en una meditación, una persona toma la piedra que he llevado para algún ejercicio, y luego de la finalización, no pueden despegarse. La persona no la suelta, y la piedra recibe el calor de la persona. Ser han encontrado. La piedra me lo dice claramente. Y se va con quien quiere ir. Y nunca más recibo un llamado de esa piedra.
Tal vez por eso no puedo comerciar con piedras. Si las traigo, ya sea por encontrarlas en los ríos, los cerros, los negocios o las ferias, vienen con un fin, y me lo hacen saber con claridad. No son un objeto. Y cuando nos encontramos, ellas saben por qué no me es posible no traerlas. Yo obedezco el llamado y espero. Un día me lo dirán, y las personas que reciben sus dones a través de mis manos, lo saben.
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