lunes, 15 de agosto de 2011

Estas épocas


Wilhelm tradujo: TAO = SENTIDO.
Pero: no se crea el Tao con palabras y buenos preceptos.
¿sabemos cómo nace el Tao en nosotros, en torno nuestro? ¿acaso por la imitación? ¿acaso por la razón? ¿o por acrobacias de la voluntad?
Europa ( y mas tarde sus aliados norteamericanos) ha destrozado el mundo civilizado: la “ciencia y técnica, la superficialidad, la mundanalidad, la codicia y la falta de respeto a la vida” han vencido al Conocimiento Ancestral.
Pero nuestro inconsciente sigue pleno de simbolismo, y la búsqueda de sentido de la vida está en cada uno de nosotros.
El instinto humano sabe que toda gran verdad es simple, pero, para ello debemos dejar que lo europeo dentro nuestro se retire de nuestra vida. La desaparición de la europeidad dentro nuestro es indispensable para el cumplimento de la tarea de nuestro destino: acceder a los grandes tesoros espirituales del mundo, a nuestra raíz espiritual humana.
Estamos ante un gran cambio: todo el mundo los siente, las noticias del mundo lo confirman.
De acuerdo con la ley china de la enantiodromía ( del curso contrario), del fin de una cosa sale el principio de lo opuesto: de la negación sale la afirmación. La negación es reemplazada por la afirmación ( o viceversa).
Es lo que estamos viviendo…
Estamos ante una gran transformación, ante un gran cambio cuya esencia apenas se vislumbra. Y a veces parece incomprensible.
Antes, la enfermedad física corría paralela al desarrollo espiritual. Ahora es la salud la representación de espiritualidad.(eso no implica que podamos evitar morirnos, al menos por ahora)
Nada puede ser sacrificado para siempre. Todo vuelve más tarde bajo una forma cambiada. Donde hubo un gran sacrificio debe existir, cuando lo sacrificado retorna, un cuerpo sano y resistente para poder soportar las sacudidas de una gran transformación. Por eso una crisis espiritual de tal magnitud significa, a menudo, la muerte, cuando incide sobre un cuerpo debilitado por la enfermedad.
Ahora, el que fue sacrificado exige la muerte del que, una vez, fue sacrificador.

No hay comentarios:

Publicar un comentario