viernes, 9 de julio de 2010

Lectura de Registros Akashicos

Se denomina “Registros Akáshicos” al conjunto de información, en forma de luz, que contiene todo lo vivido en este universo y en universos paralelos. Por tanto nos permite conocer cualquier información pasada del mundo, de la vida de una persona, de una comunidad, de un país… No nos limitamos al pasado de esta vida, sino que nos permite ir a vidas pasadas, a tiempos antiguos... Inclusive nos permite vislumbrar el presente y el futuro.

Otra caracterización:

Son aquellas células de memoria existentes en las esencias de nuestras almas, que llevan impresos los ciclos vitales de cada individuo y sus respectivos karmas, así como la película completa de toda nuestra existencia, en tiempo real.
Los registros akáshicos

Los registros akáshicos o archivos en el cósmico son un principio abstracto. No deben interpretarse como algo material o físico, ni como escritura de cualquier tipo en el sentido clásico del término. Akashi se deriva de la palabra sánscrita akasha, la cual, en la filosofía sankya de los hindúes corresponde a uno de los cinco elementos de ese sistema de pensamiento.

El akasha representa la sustancia primordial como espacio, éter o como energía que en términos rosacruces llamamos espíritu, no en el sentido religioso, sino como una sustancia que impregna la materia y a través de la cual todo se manifiesta y nos permite tomar conciencia de ella. Esta es la clave para comprender lo que llamamos registros akáshicos. Partiendo de esta idea hablaremos de ese espíritu que no tiene nada que ver con lo que en religión conocemos como Espíritu Santo, sino que nos estaremos refiriendo a la energía de polaridad predominantemente negativa que se deriva de la Fuente Cósmica Universal, siendo la positiva la Fuerza Vital de Vida, que es parte de la funcionalidad del alma.

El espíritu en si es amorfo, sin embargo, de él salen todas las formas que tienen realidad en nuestra conciencia. El espíritu es un atributo de una fuerza dual, nos referimos a esa fuerza como la mente, aunque desde un punto de vista más analítico, mente no es la palabra más apropiada para designar al cósmico, porque éste no despliega los errores que observamos en nuestra mente. Sin embargo, a objeto de entendernos, llamaremos mente al cósmico a fin de que podamos hacernos una realidad de él.

Podemos decir entonces, que desde nuestro punto de vista humano, el cósmico consiste de leyes eternas que siempre están ahí, leyes inmutables que hacen que tengan manifestación aquellas cosas que hemos concebido. Si tales cosas decimos que ya ocurrieron, nuestra mente crea la idea de pasado, pero como leyes siguen estando ahí, no han pasado. Si están ocurriendo en este momento lo llamamos presente, y si usamos nuestra mente creativa para realizarlas antes de que ocurran lo llamamos futuro. Pero en el cósmico no existen tales cosas como pasado y futuro. En el cósmico todo es en un solo momento, y algo que es no puede dejar de ser, no puede escapar de sí mismo, por eso decimos que el cósmico consiste de leyes inmutables que siempre están.

Visto lo anterior, con nuestra mente humana podemos recurrir a tales leyes cósmicas para crear aquello que queramos. Es como si entráramos en un gran almacén en que el orden, la disposición de las cosas y el flujo de las mercancías que queramos utilizar, las dispusiéramos nosotros mismos, pues en el cósmico todo está, allí, una experiencia no consta de un día, un mes o un año, ni de una forma o de una gama de colores o de sonidos, etc. Todas estas peculiaridades no son sino nuestras percepciones de las manifestaciones de la naturaleza del cósmico. Pero eso no quiere decir que el cósmico esté estático, allí el movimiento es una constante y nosotros experimentamos los cambios de su eterna moción. Por esa razón, aquello que constituyó una experiencia para nosotros, en el cósmico no cesa de ser.

Si nos colocamos en la orilla del mar y observamos las olas eternamente, veremos que cada ola es distinta, una es más alta, otra rompe antes, etc. Somos conscientes del movimiento del mar por su relación con la orilla. Sin embargo, hay una cosa que siempre es igual y que es causa de ese constante movimiento. Es la fuerza que está detrás de cada ola, es aquello que impulsa, que la mueve, y que aunque le da a cada una apariencia distinta, todas las olas, eternamente, están infundadas por la misma fuerza o movedor.

Si entendemos esto así, también entenderíamos que somos nosotros, con los atributos de nuestra mente, los que podemos entrar en el registro akáshico como si de un almacén se tratara, y disponer las cosas que aún no han pasado por nuestra experiencia. Lo que pasa es que, como se dijo, en el cósmico no hay tiempo, sino la eternidad, mientras que nuestra mente humana vivencia un tiempo de acuerdo al ímpetu de la experiencia. Dicho de otra forma, con nuestros pensamientos actuamos en el registro akáshico creando lo que queramos, pues allí todo está escrito.

Así como no hay tantos dioses como la mente concibe, Dios tiene la propiedad plástica de amoldarse a cada realización humana. De la misma forma, el akasha no es aquello que cada mente realiza, pero es capaz de amoldarse a lo que cada mente quiera realizar, siempre dentro de la ley. El cósmico, visto así, es como una gran masa de arcilla o cualquier materia plástica, que no tiene en si ninguna forma predeterminada, pero es capaz de adaptarse a la forma que cada mente humana pueda concebir. Nosotros emitimos un pensamiento y ya está escrito, por lo tanto, si está dentro de la ley se materializará. Recuerde que en el cósmico no hay pasado, presente y futuro, y la realización de lo creado por nuestra mente no siempre corresponde a nuestro tiempo según los movimientos de nuestra conciencia.

Ahora unamos la comprensión de este tema y lo referente al pensamiento y la acción que ejerce en el akasha con el asunto del karma el cual creamos también a través de nuestro pensamiento, y veríamos que poseemos una poderosa herramienta con la cual estamos creando constantemente, sea de manera consciente o inconsciente. Si lo entendemos así, atendamos a esas palabras que el maestro siempre nos dice en el cierre: “Seamos siempre conscientes de la luz sagrada que se nos ha confiado”. Así, utilizando nuestro libre albedrío y teniendo esto en cuenta, podremos ser trabajadores eficaces para nosotros mismos y para todas las criaturas del planeta.

Paz Profunda
Fr. Adrian Pérez de Vera

Tomado de:
http://sociedad+venezolana.ning.com/profiles/blog/list?user=0ko+4rl3dzu5mc

“Los Archivos Akáshicos, son una forma de vibración, no solamente luminosa, porque comprenden igualmente la luz, el sonido. Esta forma de vibración no tiene sobre la Tierra término alguno que la describa.

Los Archivos Akáshicos se forman de las vibraciones indestructibles que constituyen la suma total de los conocimientos humanos, que emanan del mundo en muy parecida forma de la que se difunden los programas de la radio. Todo cuanto ha sucedido en este mundo, todavía existe en forma de vibraciones.

Los Archivos Akáshicos contienen el testimonio de todo cuanto ha sucedido en el mundo.
Los diversos mundos tienen, cada cual, sus Archivos Akáshicos, del mismo modo que cada país posee sus propios programas de radio. Todos aquellos que poseen conocimientos suficientes, pueden sincronizar con el Archivo Akáshico de cada mundo; no tan sólo del suyo propio, y se pueden enterar de los acontecimientos históricos y de las falsificaciones contenidas en los libros de la historia.

Pero, en los Archivos Akáshicos, hay algo más que un recurso para satisfacer la propia y vana curiosidad. Podemos consultarlos y ver nuestros planes personales.
Cuando morimos para este mundo, vamos a otro plano de existencia, dentro de la cual todos tienen que verse cara a cara con las propias obras; lo que hicimos y lo que dejamos de hacer, debiendo hacerlo. Veremos el conjunto de nuestras vidas, con la velocidad del pensamiento.

Lo veremos a través de los Archivos Akáshicos, y no sólo desde el momento que lleváramos las cosas a la práctica, sino desde aquellos momentos antes de nacer, en los cuales planeamos cómo y dónde habríamos nacido......Con el Archivo Akáshico podemos viajar hacia atrás a lo largo del camino de la historia; ver todo cuanto ha sucedido, no tan sólo en este mundo, sino también en otros mundos;

Uno de los más viejos sueños de la Humanidad ha sido el de poder disponer de «viajes a través del tiempo».

Estos sueños no pasan de ser meras concepciones fantásticas mientras existimos dentro de nuestra carne y sobre la Tierra; ya que la envoltura carnal nos limita de una manera triste; son nuestros cuerpos tan lamentablemente condicionados, y nuestra necesidad de aprender sobre la Tierra, lo que nos ha implantado en nuestros ánimos tantas dudas e indecisiones, que antes de sentirnos convencidos necesitamos lo que llamamos «pruebas». Lobsang Rampa

Registros Akashicos y la Tecnología Atlante

Los mayas, como atlante-mayas, viajaron por todo el sistema solar. Los cohetes dirigidos por sabios mayas realizaron estos portentosos viajes. Las naves estaban impulsadas por energía nuclear. Los mayas son grandes científicos y en secreto siguen existiendo, con toda su ciencia. No me refiero a los mayas que públicamente aparecen en América, estoy hablando de los mayas que viven en el universo paralelo, la cuarta dimensión de este planeta, que conservan sus mágicas ciudades, que continúan con sus mismas costumbres y la misma ciencia, dedicados a sus estudios y cálculos. (Samael Aun Weor. Misterios Mayas)
Cualquier sistema lógico deductivo e inductivo nos invita a comprender que toda la historia de la Tierra y de sus razas no puede haberse perdido. Los sabios indostánicos nos hablan frecuentemente en sus obras sobre eso que bien podríamos denominar AKASHA, causa causorum del éter de la ciencia... La sustancia AKASHICA es el mismo OKIDANOKH omnipresente y omnipenetrante que llena todo el espacio infinito...
Todas las concentraciones cósmicas del espacio infinito son el resultado matemático de las múltiples cristalizaciones del OKIDANOKH omnipresente. Escrito está en viejos documentos arcaicos que cuando los seres humanos poseían todavía lo que se llama la “VISIÓN OLOOESTESKHNIANA” (el Ojo abierto de Dangma), podían percibir correctamente todas las concentraciones cósmicas del espacio estrellado. Entonces los seres humanos sabían leer los archivos AKASHICOS de la naturaleza por aquellos tiempos nadie ignoraba las memorias de la creación.
Cuando los seres humanos abusaron del sexo, cuando comieron del árbol de la ciencia del bien y del mal, se degeneró progresivamente el órgano visual terrestre, convirtiéndose en lo que se llama un “KORITESNOKHNIANO” común y corriente con ojos que sólo ven el mundo tridimensional de EUCLIDES.
Empero, es incuestionable que todavía existen sobre la faz de la tierra algunos MAHATMAS que pueden estudiar las memorias de la naturaleza entre los registros del OKIDANOKH omnipresente.
Cualquier acontecimiento deja en el AKASHA su fotografía viviente; en esos misteriosos registros cósmicos, están todas nuestras vidas anteriores. En estos tiempos modernos la electrónica está avanzando maravillosamente y es ostensible que solo nos falta ahora un dispositivo especial para captar las ondas vibradoras del pasado.
Cuando tal dispositivo sea inventado, entonces podremos ver y oír en la pantalla televidente toda la historia de los incontables siglos. Así es como los registros AKASHICOS de la naturaleza caerán inexorablemente en manos de los científicos.
Se nos ha dicho que el F.B.I. de los Estados Unidos de Norte-América posee actualmente una cámara fotográfica muy especial mediante la cual puede registrar en placas muy sensibles, homicidios cometidos horas o días antes de ser denunciados ante las autoridades.
Se infiere de esto que si los agentes de la ley llegan al lugar de los hechos, pueden con tal cámara fotografiar el delito aunque este haya sido cometido horas o días antes. Tales cámaras tan revolucionarias trabajan con rayos infrarrojos y vacío absoluto.
Se nos ha informado que el enfriamiento de sus finísimos lentes alcanza temperaturas de 15 a 20 grados bajo cero. Esto significa que ya los registros AKASHICOS de la naturaleza comienzan a caer en manos de los sabios modernos.
Si ahora se sacan fotografías sobre sucesos pasados, un poco más tarde se podrán filmar películas de este tipo. Así es como en esta nueva edad de acuario, los hombres de ciencia tendrán que reconocer las afirmaciones esoterísticas y ocultistas.
Samael Aun Weor. Mi regreso al Tibet
Los estudiantes ocultistas se llenan de profundo horror cuando revisan los archivos Akhásicos de la naturaleza y encuentran hechos como el que relatamos a continuación:
Los estudiantes recuerdan a aquella bella mujer llamada Katebet, la de los tristes recuerdos, reina de los países del sur del sumergido continente y a la poderosa ciudad de las puertas de oro.
Realmente no existe en la historia de los Borgia y Médicis perversidad semejante. Esa bella mujer cautivaba con su belleza y nigromancias, seducía con sus encantos a príncipes y reyes, fascinaba con sus embelesos. Muchos adolescentes y niños fueron inmolados en nombre de las tenebrosas entidades del mundo inferior.
La medicina sacerdotal atlante descubrió por aquella época lo que hoy podemos llamar científicamente LA OPOTERAPIA HUMANA, es decir, la aplicación a los enfermos y caducos de los jugos glandulares de pituitina, tiroidina, adrenalina, etc., etc.
Los médicos sacerdotes no sólo utilizaban la química de dichas glándulas endocrinas, sino también la hiper-química de tales glándulas, los fluidos psíquicos vitales de los chacras o centros magnéticos del cuerpo humano, íntimamente relacionados con tales centros endocrinos.
Las víctimas de la inmolación; después de ser retiradas de las piedras de sacrificio, eran llevadas a ciertas cámaras secretas, donde los sacerdotes médicos extraían de los cadáveres las preciosas glándulas endocrinas, tan necesarias para conservar el cuerpo de la reina fatal, con todo su encanto y la belleza de una juventud que soportó el peso de los siglos, muchos siglos.
Lo más espantoso de aquello era que los sacerdotes, después de extraer las glándulas de los cadáveres, arrojaban éstos a las fanáticas muchedumbres envilecidas que sedientas se los devoraban. Así esos pueblos se volvieron antropófagos.
Reflexionando sobre todas estas cosas, nos espantamos, nos horrorizamos, mas todas estas barbaries se quedan pequeñas, parecen hasta ridículas, si se les compara con las atrocidades de la primera y segunda guerras mundiales, con las espantosas explosiones atómicas de Hiroshima y Nagasaki.
Toda la barbarie atlante resulta insignificante comparada con las cámaras de gas, donde millones de personas, mujeres, niños y ancianos, despojados de sus vestiduras, murieron en la más infinita desesperación. Nos horrorizamos de la bestialidad atlante, pero mil veces más horrorosos fueron los bombardeos de Londres, los campos de concentración, la horca, las ciudades destruidas por las criminales bombas, enfermedades, hambre y desesperación.
Nunca antes en la historia hubo perversidad más grande que la de esta quinta raza aria, caduca y degenerada. Así como la Atlántida se sumergió con todos sus habitantes en el fondo de los océanos, así también esta raza aria será destruida y de ella no quedará ni la ceniza.
Que se sepa de una vez y para siempre que de todo esto que la humanidad tanto estima y admira no quedará piedra sobre piedra.
Samael Aun Weor. Misterios Mayas
Civilización Atlante
La civilización atlante todavía no ha podido ser superada por nuestra tan cacareada civilización moderna. Conocieron la energía atómica y la utilizaron en la guerra y la paz.
La ciencia atlante tuvo la ventaja de estar unida a la magia; se fabricaron robots extraordinarios, cierto tipo de elementales superiores controlaban dichos robots que, dotados así de inteligencia, parecían seres humanos y servían fielmente a sus amos. Cualquier robot podía informar a su dueño de los peligros que le acechaban y, en general, sobre múltiples cosas de la vida práctica.
Tenían los atlantes máquinas tan poderosas y maravillosas, como aquella que telepáticamente podía transmitir a la mente de cualquier ser humano preciosa información intelectual. Las lámparas atómicas iluminaban los palacios y templos de paredes transparentes. Las naves marítimas y aéreas fueron impulsadas por energía nuclear.
Los atlantes aprendieron a desgravitar los cuerpos a voluntad. Con un pequeño aparato que cabía en la palma de la mano, podían levantar cualquier cuerpo por pesado que éste fuera.
Los atlantes tenían un metal más precioso que el oro, se llamaba "orichalcum".
Samuel Aun Weor. Misterios Mayas.

"La revelación gnóstica es siempre inmediata, directa, intuitiva; excluye radicalmente a las operaciones intelectuales de tipo subjetivo y nada tiene que ver con la experiencia y ensamble de datos fundamentalmente sensoriales." Samael aun Weor. Doctrina Secreta de Anáhuac

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